domingo 17 de enero de 2010

La otra crisis, la de los 30.

Este fin de semana he asistido al cumpleaños de una amiga de toda la vida, de esas que conoces desde hace más de 20 años y con la que compartías el bocadillo de jamón en la hora del recreo.

Todo iba bien. Jugué a la piñata, gané un peluchito, bebí un par de cervezas y hablé con gente que hace años había olvidado. Uno de ellos me enseñó un libro de fotos, regalo de los familiares de mi amiga. En cada página había 4 fotografías que simbolizaban un año de su vida. Ahí me di cuenta de algo totalmente terrible: el libro constaba de 30 páginas, mi amiga cumplía 30 años.

Eso sólo tiene un significado: yo voy detrás de ella. Dentro de unos meses me tocará enfrentarme a algo que hace años que temo ferozmente: el cambio de década. Los que han llegado dicen que no es para tanto. Lo que no sé es si lo dicen de verdad o para que no les engulla más el agujero negro.

Dicen que la crisis de los 30 viene producida por el miedo a abandonar definitivamente la adolescencia y cruzar la barrera de la edad adulta. Lo que se dice en otras palabras: cruzar el aro. Muchos de vosotros diréis que la ilusión no se pierde nunca, puede que tengan razón. Otros que se tiene más control de uno mismo y disfrutas más de la vida, a lo mejor sí. Algunos que ya es hora que asiente la cabeza que la gente debe madurar ya a los 20, a estos que no los escuche nadie.

Sólo les pido una cosa: cuando llegue el día, no olviden de felicitarme por mis recién cumplidos 27 años.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

De 27 nada, guapetona

Anónimo dijo...

El compte endarrera no es fa en aquesta dècada, nena.
Quan arrivis a la dels 50 ho entendras.