“Nunca digas nunca jamás” nos aconseja el dicho. Hay que reconocer que es un sabio consejo, tiene más de cierto que de mentira, pero todos en momentos de orgullo o de rabieta lo ignoramos por completo. ¿Y a que viene esto? Pues que en lo que llevamos de mes ya me he comido con huevos y patatas fritas varios nunca jamás.
Mi primer trabajo laboral con cara pero sin ojos fue de promotora de Amena. Dejé ese trabajo asqueada, aburrida y deprimida. Me prometí que nunca jamás volvería a trabajar en un lugar como aquel. Cinco años más tarde, debido a la crisis, me vuelvo a ver despachando líneas de teléfono. “¿Quiere un contrato con tarifa plana? Venga, ahora los tengo calentitos, recién salidos del horno”. Me consuelo recordándome que sólo he incumplido media promesa ya que Amena fue substituida por Orange, por la quien trabajo actualmente.
Cuando era pequeña mi madre me cortaba el pelo a lo garçon. No por moda, sino por la pereza de peinar un pelo rizado. Veía a las demás niñas con sus melenas, sus lacitos y sus gomas de colores. Yo, en cambio, llevaba la terrible peluca de saluca, mi madre nunca comprendío que el pelo rizado no debe peinarse (sí madre, te lo estoy echando de nuevo en cara, con todo el respeto del mundo pero lo estoy haciendo). A los 11 años juré y perjuré que nunca jamás volvería a tener el pelo corto. Cagada pastoret (cagada pastorcillo, como decimos en Catalunya). El martes pasado fui a la peluquería. Las órdenes al peluquero fueron muy claras: redondo y por encima del hombro. Sí, sí. Por encima del hombro ha quedado. Vi como el señor tuvo un orgasmo mientras manejaba las tijeras. Otro jamás mojado en el huevo frito. Me consuelo repitiéndome que el peluquero tiene la culpa de todo, no yo.
Y así voy, con píes de plomo, revisando milímetro a milímetro mis pasos no sea que en breve vuelva a cometer un terrible error diciendo que nunca jamás haré tal cosa. Aunque ahora lo veo difícil ya que cada vez que veo mi reflejo por accidente en algún espejo, mi nuevo peinado Rizzo me castiga por ello.

Mi primer trabajo laboral con cara pero sin ojos fue de promotora de Amena. Dejé ese trabajo asqueada, aburrida y deprimida. Me prometí que nunca jamás volvería a trabajar en un lugar como aquel. Cinco años más tarde, debido a la crisis, me vuelvo a ver despachando líneas de teléfono. “¿Quiere un contrato con tarifa plana? Venga, ahora los tengo calentitos, recién salidos del horno”. Me consuelo recordándome que sólo he incumplido media promesa ya que Amena fue substituida por Orange, por la quien trabajo actualmente.
Cuando era pequeña mi madre me cortaba el pelo a lo garçon. No por moda, sino por la pereza de peinar un pelo rizado. Veía a las demás niñas con sus melenas, sus lacitos y sus gomas de colores. Yo, en cambio, llevaba la terrible peluca de saluca, mi madre nunca comprendío que el pelo rizado no debe peinarse (sí madre, te lo estoy echando de nuevo en cara, con todo el respeto del mundo pero lo estoy haciendo). A los 11 años juré y perjuré que nunca jamás volvería a tener el pelo corto. Cagada pastoret (cagada pastorcillo, como decimos en Catalunya). El martes pasado fui a la peluquería. Las órdenes al peluquero fueron muy claras: redondo y por encima del hombro. Sí, sí. Por encima del hombro ha quedado. Vi como el señor tuvo un orgasmo mientras manejaba las tijeras. Otro jamás mojado en el huevo frito. Me consuelo repitiéndome que el peluquero tiene la culpa de todo, no yo.
Y así voy, con píes de plomo, revisando milímetro a milímetro mis pasos no sea que en breve vuelva a cometer un terrible error diciendo que nunca jamás haré tal cosa. Aunque ahora lo veo difícil ya que cada vez que veo mi reflejo por accidente en algún espejo, mi nuevo peinado Rizzo me castiga por ello.

2 comentarios:
Jajaja, Alba ens hem de veure ja! No podem seguir amb aquesta intriga...
de petita, sempre anaves maquíssima amb el teu cabell tallat a lo garçon, que és la delicia de totes les mares del mon a l'hora de pentinar a la princesa de la casa, i abans d'arribar a la mida de bob dylan, cantant que m'agradava (ara també), tornavem a la paqui per tornar-lo a tallar.I
sinó recorda la de novios que et sortien a 2n d'egb.Petonets de la mama.
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